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Te espero

Te espero y no precisamente sentada, lo hago mientras camino por las calles, mientras voy a entrevistas, mientras visito el parque. Te espero mientras coso un búho, mientras diseño, mientras estudio, mientras corrijo. Te espero mientras canto a grito herido, mientras bailo, mientras sueño, mientras construyo, mientras fracaso. Nunca pensé esperarte tanto y te he esperado tanto, que ya no sé qué espero. Si te espero a ti como eres, si te espero como fuiste, si te espero como quiero que seas. Es trágico esperarte y aburrido a la vez, me interesan algunos hombres, pero sólo como amigos. De hecho nada me une a ti, sólo mi muy terco corazón, que atropella mi razón y hace que siempre piense en ti. No creo que vuelvas, pero... te espero. Espero que llegues a mi puerta, me envíes un mensaje, me asome a mi balcón y ahí te vea con un ramo de flores agonizantes, que desprendan en el aire un olor a enamorados.

Mi Carrera de la Mujer - Bogotá

Entre esas corredoras estoy yo. Como mis lectores y amigos saben, este blog no suele tener textos que hablen acerca del deporte, de Nadal, Phelps o personajes similares, porque no es un tema de mi preferencia. Sin embargo, en esta oportunidad abriré el panorama, porque viví una experiencia deportiva que quiero compartir con ustedes. En mayo, con dificultades económicas, decidí hacer una inversión: me inscribí en la Carrera de la Mujer y me propuse que entrenaría y mejoraría mi marca del año pasado. (Con esta sería la segunda vez que participaba). En las mañanas me levantaba a veces temprano a veces tarde a hacer rutinas de ejercicios que encontraba por internet, unas eran más bien de coreografías sencillas de baile, otras un poco más rudas como Tae Bo y otras que me permitían concentrarme más en mi cuerpo como el Tai Chi. El caso es que sí muy bonita yo practicando todo eso, pero de trotar y correr nada. Cuando por fin me decidí a iniciar mis entrenamientos en serio, precis...

Colombia se corta lúgubre en una caja

La Televisión América Latina, una red de comunicación cooperativa multilateral y no comercial lanzó su concurso "Caja de Cortos" (Caixa de curtos) este año. Con ayuda de Reunión Especializada de Autoridades Cinematográficas y Audiovisuales del MERCOSUR se propuso realizar este concurso que busca difundir y apoyar a realizadores audiovisuales independientes de América Latina que hayan hecho cortometrajes de ficción, documental o animaciones. Ingresé con curiosidad a la página del concurso y por invitación de una amiga que participó. La mayoría de los cortos estaban en portugués y me puse la tarea de descifrar los cortos colombianos y efectivamente lo logré. Los cortos presentados por Colombia en la parte de ficción y documental eran realmente lúgubres. Sé que ninguno de los participantes se puso de acuerdo, pero las tonalidades tendían a la oscuridad, a los colores fríos o simplemente a los colores de la "realidad". Se ve siempre presente la muerte de alguien,...

El mundo indignado y convulsionado y el país involucionado

Algunos de nosotros hemos visto por televisión y en persona el naciente movimiento social de indignación en diferentes aspectos del sistema actual. La globalización de los sistemas económico, político y educativo ha traido diferentes consecuencias adversas para los ciudadanos, pero a la vez ha logrado una mayor unión entre personas de distintos países que viven las mismas desigualdades. Transparencia Internacional define la corrupción como "el mal uso del poder encomendado para obtener beneficios privados". ¿En qué país no sucede eso? En todos los países existen gobernantes con privilegios vitalicios, legisladores que favorecen empresas privadas, funcionarios públicos que cobran "comisión" para otorgar una licitación. Colombia, no es la excepción, la corrupción nos ha posicionado como el tercer país más desigual del mundo, a muchos nos gustaría estar en un ranking similar pero en temas tan interesantes como la excelencia educativa, la calidad de vida y no es...

¿Hoja de vida o mi vida en una hoja?

En este momento no tengo empleo, pero sí mucho trabajo. Realizo diversidad de actividades y generalmente ando de buen ánimo, siempre tengo algo que contar, pero eso sí nada de dinero para invitar a almorzar. Tengo algo de experiencia trabajando como freelance y a eso me he dedicado, también tengo ánimo emprendedor, debido a que mis padres son independientes, soy proactiva y creativa. Estoy bien, lo único que me angustia es el dinero, tengo salud, educación, familia, amigos, vecinos amables, mascota, internet, ánimos y creatividad. A veces me pongo muy negativa y pienso que no me han contratado, porque todo se maneja por palancas, en realidad no me consta, es sólo un sentir. También pienso a veces que no tengo mucha experiencia, que he hecho poquitas cosas, que no me he constituido como una marca fácil de seguir y vender. Otras veces pienso, esto con más certeza, que la gente no me conoce y no se da la oportunidad de conocerme, porque quien me conoce me recomienda me respalda...

La reina del rojo

Y allí estaba yo, como la reina de ese bus de Transmilenio, sentada en mi trono, viendo a mis súbditos con desdén, mientras ellos, desesperadamente, buscaban un lugar en mi imperio. Unos colgados como primates, otros, soportando la presión de los cuerpos comprimidos y apoyándose en ellos para no caer. Mientras tanto, yo asía una vara como mi cetro y un búho de Planetas Animales como mi corona. Mentalmente, rogaba porque un frenazo no me arrebatara mi altivez e hiciera que me "aporriara" como cualquier parroquiano. Llegó el fin de mi viaje, se abrieron las puertas y frente a mí, las personas hicieron una hilera para reverenciar mi salida, mientras dejaba mi trono a aquel fiel servidor, un hombre de baja estatura que se sostuvo de varas verticales y horizontales para evitar caer sobre mi delicado cuerpo. Desde entonces me llaman la reina Rojas.