Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta transmilenio

Lo que nadie cuenta de Transmilenio

Transmilenio es un sistema de transporte masivo de Bogotá, sobre el cual se habla comúnmente mal todos los días. Que subió el pasaje, que es muy caro, que la gente espicha, que los hombres manosean, que atracan en las noches y a plena luz del día, que no dejan de subirse los que piden plata, venden algo o hacen un show. También están las protestas, a veces justas a veces no. Las personas desesperadas porque por casi cualquier situación anómala el sistema colapsa. Todo eso es cierto, pero hay algo que pasa todos los días y que no destacamos y es que ni un solo día en el que yo haya viajado en Transmilenio he dejado de ver actos de amabilidad. Todos los días alguien tiene un gesto amable en Transmilenio, siempre hay alguien que te sonríe, alguien que te ve en dificultades y te ayuda a cargar la maleta, alguien que te cede el puesto. Siempre hay alguien que ve que la puerta no te abre y te ayuda a abrirla, que te ayuda a no caer cuando hay algún frenazo inesperado. He visto...

La reina del rojo

Y allí estaba yo, como la reina de ese bus de Transmilenio, sentada en mi trono, viendo a mis súbditos con desdén, mientras ellos, desesperadamente, buscaban un lugar en mi imperio. Unos colgados como primates, otros, soportando la presión de los cuerpos comprimidos y apoyándose en ellos para no caer. Mientras tanto, yo asía una vara como mi cetro y un búho de Planetas Animales como mi corona. Mentalmente, rogaba porque un frenazo no me arrebatara mi altivez e hiciera que me "aporriara" como cualquier parroquiano. Llegó el fin de mi viaje, se abrieron las puertas y frente a mí, las personas hicieron una hilera para reverenciar mi salida, mientras dejaba mi trono a aquel fiel servidor, un hombre de baja estatura que se sostuvo de varas verticales y horizontales para evitar caer sobre mi delicado cuerpo. Desde entonces me llaman la reina Rojas.