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El mundo indignado y convulsionado y el país involucionado

Algunos de nosotros hemos visto por televisión y en persona el naciente movimiento social de indignación en diferentes aspectos del sistema actual. La globalización de los sistemas económico, político y educativo ha traido diferentes consecuencias adversas para los ciudadanos, pero a la vez ha logrado una mayor unión entre personas de distintos países que viven las mismas desigualdades.

Transparencia Internacional define la corrupción como "el mal uso del poder encomendado para obtener beneficios privados". ¿En qué país no sucede eso?

En todos los países existen gobernantes con privilegios vitalicios, legisladores que favorecen empresas privadas, funcionarios públicos que cobran "comisión" para otorgar una licitación.

Colombia, no es la excepción, la corrupción nos ha posicionado como el tercer país más desigual del mundo, a muchos nos gustaría estar en un ranking similar pero en temas tan interesantes como la excelencia educativa, la calidad de vida y no esto.


Puede que la corrupción no sea el único de nuestros problemas, puesto que también está el conflicto armado y las catástrofes climáticas, pero sí es uno de los problemas más sensibles, más populares y más indignantes.

Este año, el Departamento Administrativo de Planeación Nacional declaró que un colombiano podría vivir con $190.000 (USD 100) No es cierto, nadie puede vivir dignamente con ese dinero. El salario mínimo en Colombia está en $550.000 (USD 260) y la mayoría de las personas tienen que cubrir los gastos propios y de su familia y realmente son magos para hacer rendir el dinero.

Es indignante que nos quisieran meter cifras para hacernos creer que estamos bien económicamente cuando lo que vivimos es muy distinto. No acabábamos de reponernos a esto, cuando al presidente del senado le dio por empezar a legislar a favor de los beneficios de los senadores, pidiendo que con dineros públicos se cubriera la gasolina de los carros que tienen.

Así que ante este nuevo suceso, un escritor muy compasivo, decidió organizar la "corsotón" una maratón que pretendía recoger dinero simbólico para que Corso (el presidente del senado) pudiera pagar la gasolina. El dinero simbólico que entregaba la gente tenía la suma de los $190.000 que dijo el DPN que necesitaba como mínimo una persona para vivir, haciendo evidente las inmensas diferencias que existen entre unos y otros. Un senador de la República gana al menos $30.000.000 (USD 15.000) con el salario más las arandelas y tiene derecho a una pensión "jugosa".

Como ven las diferencias entre unos y otros son astronómicas.



Para colmo, este año pasa en el Congreso una reforma a la justicia, que se había vendido como la oportunidad para acercar la justicia al ciudadano y descongestionar los juzgados. A cambio los honorables congresistas buscaron darle beneficios a los magistrados y darse a ellos mismos beneficios. Así los magistrados contarían con más dinero para sí y los congresistas podrían vivir en la impunidad. Un verdadero paraíso. Sólo hubo un problema NADIE ESTÁ DE ACUERDO con esa partida de oportunistas.

Ganan más dinero que cualquiera de nosotros por hacer mucho menos que cualquiera de nosotros, negocian con las leyes de un país, son corruptos, mafiosos y no les importa nada más que salirse con la suya. Por eso surge el movimiento de REFERENDO YA, e incluso algunos ciudadanos plantean REVOCATORIA DEL CONGRESO.

Sin embargo, el movimiento de indignados como tal en Colombia no está consolidado como en España y Estados Unidos, no porque estemos menos indignados, sino porque:
1. No sabemos por qué indignarnos más.
2. Tenemos un pasado de miedo colectivo.
3. No somos muy dados a unirnos a luchas de largo aliento con propuestas claras.
4. Para que un movimiento tenga fuerza tiene que ser intergeneracional y esas luchas generalmente se les dejan a los jóvenes.
5. Tenemos mala memoria.

Por mi parte ESTOY INDIGNADA porque la corrupción y la mafia se ha expandido por nuestra sociedad y lo hemos permitido, porque a veces me siento acorralada, como si no hubiera otra forma, sino "ejercer nuestro derecho a la corrupción" fundamentado en razones tan ridículas como las expresadas por uno de los Nule "La corrupción en Colombia, como en cualquier país del mundo, es inherente a la naturaleza humana" 

Mientras el mundo está pensando en un cambio de sistema, nuestro país se esfuerza por reforzar el sistema mafioso de Pablo Escobar.

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