La gata golosa, mísera y zarapastrosa llamó a los monstruos que parecían humanos a que despedazaran, arrazaran y picaran a unos cuantos pobretones ratoncillos que habían robado migajas del gran queso que había mandado a hacer a punta de marrullas, ronroneos y aruñetazos. Una vez el río de sangre llegó a sus pies dio por terminado el trabajo y pagó. "El que la hace la paga" siempre dice una amiga, y con cara de absoluta certeza lo refuerza diciendo "eso sí lo creo", después cuenta alguna anécdota. Yo la miro y gozo su ingenuidad, ojalá viera las cosas del mismo modo, creer que existe la justicia divina es tan conmovedor, porque es el ejercicio del corazón bondadoso y creyente que no quiere venganza. En Colombia y en el mundo en general, tiene más tiempo la creencia en la venganza que la de la justicia divina, el problema en el sistema no es que la gente tenga malos sentimientos o pensamientos, sino que no tiene los medios para llevarlos a cabo, esa es la lógica en la...
There's no time to forget the future.