No sé cuántas veces te he eliminado. Cuántas veces he admitido que aún te quiero y que me hace daño tenerte lejos. A veces distraída me escucho cantando canciones ridículas que tú también conoces. Ya no quiero que estés en mi cabeza, o en mi corazón. Así como dejé de amarte quiero dejar de quererte, sólo que espero que sea un proceso más rápido y menos doloroso. Es difícil que alguien entre a mi corazón y más aún que salga. A veces desearía que fuera al revés. No sé si le pongo un sentido muy bélico a las relaciones, pero creo que cuando se ama y se quiere, se debe luchar para estar juntos, para compartir, para crecer y para hacer a la otra persona más feliz, que sienta que es de las cosas más esenciales e importantes del mundo. No sé si consolarme con el hecho de que no soy la única persona que ha pasado por esto. Todos tenemos un fantasma que nos persigue y acecha nuestra ilusión. Lo cierto es, que quiero ser feliz, quiero sonreír, hacer las cosas del trabajo y de la vida con gusto, ...