Transmilenio es un sistema de transporte masivo de Bogotá, sobre el cual se habla comúnmente mal todos los días. Que subió el pasaje, que es muy caro, que la gente espicha, que los hombres manosean, que atracan en las noches y a plena luz del día, que no dejan de subirse los que piden plata, venden algo o hacen un show. También están las protestas, a veces justas a veces no. Las personas desesperadas porque por casi cualquier situación anómala el sistema colapsa. Todo eso es cierto, pero hay algo que pasa todos los días y que no destacamos y es que ni un solo día en el que yo haya viajado en Transmilenio he dejado de ver actos de amabilidad. Todos los días alguien tiene un gesto amable en Transmilenio, siempre hay alguien que te sonríe, alguien que te ve en dificultades y te ayuda a cargar la maleta, alguien que te cede el puesto. Siempre hay alguien que ve que la puerta no te abre y te ayuda a abrirla, que te ayuda a no caer cuando hay algún frenazo inesperado. He visto...
There's no time to forget the future.