Mi tía Chela vive en Acacías con su esposo, a ambos les gusta el campo, ir a fincas, ver ganado, ira los "pozos" (ríos) y recoger frutos que se dan de forma silvestre. A ellos les gusta que nosotros los visitemos, pero para mí nunca fue agradable ir a esas fincas. Cuando íbamos a visitarlos y yo era más pequeña aún, me enfrentaba a la inexistencia de baños como los conocía en mi casa, casi ningún líquido se podía beber porque no era potable, todo era lleno de bichos inmensos, los murciélagos no dejaban dormir con su serenata, ni con el popó que dejaban caer sobre los toldillos y las camas por las noches. Siempre había un pizco, un mico o unos gansos bravos, unas hormiguitas agresivas, un loro que atacaba a los niños, pensamientos y afirmaciones que atacaban a las mujeres, en fin, era todo tan salvaje... Un día llegó a mi casa mi tia, su esposo y una muchacha, trajeron quesos campesinos grandísimos y un costal. De repente, llevaron el costal al patio y alcancé a ver por un hue...
There's no time to forget the future.